
Para practicar iontoforesis no es necesario utilizar siempre la corriente galvánica; pueden emplearse otras corrientes con fuerte componente galvánico.
APLICAR ESTA TÉCNICA
CON MODERADOS CUIDADOS DADO EL RIESGO DE QUEMADURAS EN LOS PACIENTES.
Si una corriente procede del grupo de las interrumpidas galvánicas, posee un determinado componente galvánico. Ver en www.electroteterapia.com TIPOS DE CORRIENTES
Supongamos una corriente con pulsos cuadrangulares de igual duración que los reposos (no importa ahora la frecuencia). Ello significa que la corriente estará trabajando tanto como descansando, luego, su eficacia será del 50 %

Esta corriente también reduce el riesgo de quemadura a la mitad, por lo que su intensidad puede elevarse al doble. Por otra parte, esta corriente genera un estímulo sensitivo muy distinto a la sensación de la galvánica, añadiendo así un nuevo efecto terapéutico (ahora sí importa la frecuencia).
Dado que ésta y otras corrientes ofrecen ciertas ventajas sobre la galvánica pura (al 100 %), tienden a usarse cada vez más para practicar iontoforesis y añadir un estímulo sensitivo semejante al efecto de electroanalgesia neurálgica. Para conseguir dicho estímulo sensitivo, la corriente debe poseer una frecuencia que oscile entre 80 y 150 Hz.
En los estimuladores estandarizados podemos diseñar las corrientes que creamos oportunas para darles más o menos componente galvánico y mayor o menor poder sensitivo.
Otra corriente muy utilizada y que consigue resultados excelentes es la de Trabert (2-5), también denominada con ultraexcitante (UR). Esta posee un 28,5 % de componente galvánico con un fuerte efecto sensitivo de 143 Hz.

Así mismo, del grupo de las diadinámicas pueden aplicarse para iontoforesis con buenos resultados la difásica fija (DF) con el 66 % de componente galvánico y la monofásica fija (MF) con el 33 % de componente galvánico. Mejor no usar las otras del grupo aunque solamente sea por evitarse complicaciones y riesgos con los cálculos en la dosificación.

La primera (DF) pierde poder sensitivo pero lo gana en efecto galvánico para favorecer la iontoforesis. La segunda (MF) aumenta en estímulo sensitivo pero pierde en efecto galvánico.
Todas estas corrientes deben considerarse como arriesgadas por su poder de quemadura electrolítica si no se manejan con las debidas precauciones y límites de intensidad, teniendo en cuenta que la intensidad de su componente galvánico (expresado en tanto por ciento) no debe superar la densidad de 0,1 mA/cm2.
Ver DOSIFICACIÓN
en www.electroterapia.com o en el libro ELECTROTERAPIA
EN FISIOTERAPIA donde, lógicamente, se profundiza
más en estos temas.