EVOLUCIÓN DE LA IMPEDANCIA CORPORAL CON GALVÁNICA


Experimento realizado con un galvanizador estándar sobre el segmento proximal de antebrazo.
 
Galvánica en antebrazo
Un minuto antes
Un minuto después

Material empleado

Experimento

El experimento consiste en aplicar una corriente galvánica en el antebrazo en modo contralateral. La intensidad se ajusta a 6 mA medidos con un polímetro para medidas electrónicas (amarillo). En otro polímetro (negro) se mide el voltaje que emerge por los electrodos hacia el paciente.

En la fotografía superior, ya se aprecia que el voltaje es de 24,7 V. Transcurrido un pequeño espacio de tiempo para que salte el minutero y conseguir la siguiente fotografía, el polímetro ya mide 23,5 V, la intensidad 6,02 mA y el reloj indica las 20:25.

Transcurre un minuto (20:26) y se hace otra fotografía en la que se obtienen los valores de 21,7 V a 6,01 mA y el proceso de disminución en el voltaje continúa.

Conclusiones

Como vemos, la intensidad se mantiene, aunque con muy pequeñas oscilaciones propias de los intentos electrónicos del equipo por mantener constante el parámetro de intensidad.

El voltaje está evolucionando constantemente hacia valores menores, de forma que en un minuto baja desde 23,5 a 21,7 voltios.

Esto significa que la resistencia o impedancia que ofrece el organismo al paso de la corriente galvánica (o continua para los electrónicos) está cambiando constantemente a la baja, veamos:

24,7 V / 0,006 A = 4116 Ohms.

23,5 V / 0,006 A = 3916 Ohms

21,7 V / 0,006 A = 3616 OHms

Ello implica que la energía aplicada al organismo va disminuyendo puesto que baja la potencia y el trabajo generado.

Si el equipo trabajara en voltaje constante (V.C.), la energía tendería a aumentar con el consiguiente riesgo de quemadura galvánica.

¿Cómo influye la bajada de voltaje en los procesos iontoforéticos?.

¿Interesa diseñar los equipos para que compensen dicho fenómeno si es posible?.
 
 

Evolución de la impedancia en una aplicación

  TÉCNICA A APLICAR CON SEVEROS CUIDADOS DADO EL ALTO RIESGO DE QUEMADURAS EN LOS PACIENTES.

Se practica una aplicación real sobre la línea articular de la rodilla (contralateral). Se ajusta el paso de corriente (intensidad) a 5 mA por corresponder como dosis buena para el electrodo pequeño. Se toman las medidas de voltaje durante los 14 minutos que dura la aplicación (en períodos de 1 minuto), obteniendo los siguientes resultados:

Se aprecia que la evolución no es totalmente lineal porque el descenso es más rápido al inicio.

Dado que el equipo galvanizador trabaja en corriente constante (C.C.), al disminuir el voltaje disminuye en la misma proporción la resistencia.

Otras pruebas realizadas sobre una cubeta con agua del grifo, añadiendo una cucharada de sal común y desplazando los electrodos a lo largo de la cubeta, se aprecian los siguientes cambios:

1º.- con el agua del grifo se mantiene el mismo voltaje y la misma intensidad durante toda la prueba, indicando que la resistencia no cambia y se manifiesta en unos 11.000 Ohm con una distancia de 20 cm entre electrodos.

2º.- al volcar la cucharada de sal, el voltaje disminuye progresivamente hasta estabilizarse en valores que indican una resistencia de unos 2.000 Ohm (en este caso concreto) en otras circunstancias sería diferente.

3º.- al acercar los electrodos entre sí disminuye la resistencia y al separarlos aumenta.

Circunstancias fácilmente comprensibles y entendibles, también aplicables al organismo humano, salvo en el cambio constante de resistencia.

La empresa Electro Médica Service (que parece haber desaparecido) se dedicaba a la aparatología para medicina nuclear. Diseñaron un equipo para diagnosticar el estado celular y su medio intra y extracelular, el DC-4000-B para diagnosis celular.

Sistema de diagnosis celular antes

Consistía en aplicar pulsos eléctricos con un voltaje regulado previamente y de modo constante (V.C.). Dependiendo de la resistencia del organismo se absorbía determinada intensidad en cada pulso. La intensidad de cada pulso era medida y procesada para representarla gráficamente en una curva que indicaba la capacidad de los tejidos para conducir la energía aplicada.

Un electrodo lo toma el paciente en la mano y el otro, a modo de punta de bolígrafo, se aplica durante unos segundos en diversos puntos para localizar las zonas afectas según se interpretan los resultados de las curvas.

Las curvas obtenidas se pretendían como características de diversas patologías. En el capítulo VI del libro ELECTROTERAPIA EN FISIOTERAPIA planteo y desarrollo este tema con más profundidad.
 
 


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