Dosificación de ultrasonidos

La terapia ultrasónica me recuerda un juego de mi niñez.

En el medio rural donde crecí eran habituales las albercas: estanques que se llenaban de agua durante la noche para poder regar los campos por el día.

En "nuestra" alberca había una placa metálica fijada al fondo, de la cual no recuerdo su función, pero que a mí me servía para jugar a tirar piedrecillas cuando la alberca estaba llena e intentar dar con ellas en la placa metálica por tanteo (pues el estanque lleno no permitía ver el fondo).

Hasta que no se vaciaba la alberca no podía bajar a recoger las piedras lanzadas y contar los tiros fallidos y los aciertos.

Pues, con los ultrasonidos ocurre lo mismo, aplicamos una sesión y esperamos al día siguiente para ver los resultados. Pero además, la mayoría de las veces "no se vacía la alberca y no podemos comprobar los aciertos".

Aquellas técnicas en las que al aplicarlas no vemos la respuesta instantánea, no tenemos un feed - back, no podemos apreciar una respuesta inmediata a nuestra actuación, son técnicas que normalmente están rodeadas de multitud de imprecisiones en su dosificación.

Si hacemos un tratamiento de estimulación eléctrica para respuestas motoras musculares, elevamos la intensidad hasta el punto en el que palpamos la respuesta muscular deseada y no es necesario fijarse en la intensidad aplicada porque, en ese instante, hemos alcanzado el objetivo propuesto. Este feed - back no lo poseemos en muchas técnicas.

En ultrasonidos tenemos el límite de la molestia del paciente o todo un amplio margen por debajo en que no sabemos muy bien que pasa.

Es fundamental replantearse toda la metodología de tratamiento con la terapia ultrasónica.

El sistema actual que se emplea (o que muchos emplean) para dosificar los ultrasonidos sobre los pacientes es erróneo.

Normalmente se piensa equivocadamente que la dosis se expresa en W/cm2. Este equívoco es necesario eliminarlo.

Mientras no se considere

no podremos aplicar esta técnica con la debida precisión. No solamente esto, sino que, en tanto en cuanto no se depure un sistema de dosificación, la técnica debiera estar prohibida.

 

Parámetros necesarios para la dosificación

Parámetro Características
Modo de aplicación Continuo y pulsado.
Frecuencia Continuo 1 y/o 3 Mhz y otras. Pulsado 50 y/o 100 Hz y otras.
Penetración 1 Mhz mayor penetración3 Mhz menor penetración. La potencia influye en la penetración.
Dosis o densidad de energía En J/cm2 ¡¡¡ parámetro sobre el que pivotan todos los demás !!!
Intensidad Belios y decibelios. No procede. Esta expresión, no debe utilizarse. Se reserva para niveles auditivos.
Potencia En  W/cm2. del cabezal. En vatios totales (Wt) del cabezal. Potencia media (Wm). Potencia de pico (Wp).
Potencia media Resultado al que cae la potencia dependiendo: del factor ciclo (diuty cicol) en el pulsado, del tamaño del cabezal y de la potencia ajustada.
Superficie eficaz del cabezal (SE o ERA) En cm2 del cabezal.
Superficie tratada En cm2 de la piel.
Potencia de pico o de pulso (Wp) En  W/cm2. del cabezal. En vatios totales (Wt) del cabezal. Potencia que alcanza el pulso y que no es la misma que la media.
Tiempo de la sesión En segundos para los cálculos. Habitualmente en el equipo se ajusta en minutos.

Aplicaremos una fórmula que reza:

tiempo de la sesión es igual a la dosis por la superficie tratada partido entre la potencia eficaz del cabezal.

La potencia eficaz del cabezal depende del ajuste en W/cm2 por la superficie eficaz del cabezal y por la razón pulso - reposo diuty cicol expresado en porcentaje (o cualquier otro método aritmético equivalente).

La dosis expresada en J/cm2 será el parámetro fundamental sobre el que pivotarán todos los demás. Un valor medio de referencia puede considerarse alrededor de 30 J/cm2.

La potencia expresada en W/cm2 del cabezal o Wt de todo el cabezal es el parámetro que puede llegar a producir molestia en el paciente (si es muy elevado) y uno de los que hacen que la sesión sea más o menos rápida y de mayor o menor penetración. No se puede tomar como dosis.

La superficie del paciente hay que considerarla obligatoriamente, dado que, a mayor superficie mayor dedicación en tiempo. A menor superficie menor tiempo. El mismo tiempo para diferentes superficies, provoca que los J/cm2 sean altos en superficies pequeñas y bajos en superficies grandes.

La superficie eficaz del cabezal (SE o ERA) también la tomaremos en cuenta, pues un cabezal grande subministrará más energía que otro pequeño.

La selección entre continuo y pulsado es fundamental en cuanto a la dosis (sin entrar ahora en efectos biológicos). Al elegir pulsado, la potencia media cae en un alto porcentaje. Por ello, la potencia media debe calcularse de acuerdo a la ajustada multiplicada por la superficie eficaz y por el porcentaje en que ha quedado el pulsado (razón pulso - reposo). En continuo, lógicamente, esta circunstancia no se produce y no se aplica o se aplica multiplicando por 1.

El modo continuo emite mucha más potencia que el pulsado. Si deseamos reducir la caída en la potencia media al seleccionar pulsado, tendremos que ajustar la potencia de emisión con un valor más alto de lo que es habitual que en continuo. Si ajustásemos 1 W/cm2 en continuo, al pasar a pulsado, podemos ajustar 2 W/cm2.

Influencia de la agudeza o cronicidad del proceso.

En procesos agudos, la hipersensibilidad del paciente y el elevado trofismo, conducen a dosis y potencias bajas. Cuando la patología se cronifica, podemos elevar las dosis y potencias en la misma proporción.

Los valores van a depender de la tolerancia del paciente en el momento de la sesión para la potencia y de los efectos conseguidos de un día para otro en la dosis.

Dado que las dosis no están debidamente precisadas, es necesario replanteárselas y fijarlas mediante investigaciones serias sin fallos de base.

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Otros factores que influyen en la dosificación