Terapia ultrasónica

La terapia ultrasónica está basada en la aplicación de ondas sonoras (vibraciones) sobre la piel del paciente para que penetren en el interior orgánico y consigan las referidas ondas de energía cinética, los efectos terapéuticos.

Se aplica un cabezal con una superficie plana, apoyada sobre la piel, superficie que vibra estimulada por el cristal que se encuentra adosado en su cara interna. Dicha vibración se consigue mediante el efecto piezoeléctrico.

Los tejidos se comportan de dos formas diferentes:

Los tejidos que vibran trasmitiendo las ondas reciben un efecto terapéutico basado en la micro movilización, fluidificación de las disoluciones intersticiales (por agitación mecánica), agitación molecular y elasticidad tisular.

Los tejidos que absorben la energía en forma de calor principalmente, reciben un efecto de mejora trófica tisular, aumento del metabolismo celular, aumento circulatorio, fluidificación de las disoluciones intersticiales (por aumento térmico), mejora del intercambio nutritivo, efecto antiflogístico.

El ultrasonido se aplica de dos formas diferentes

A modo de ejemplo diferenciados, podríamos decir que:

Observemos la diferencia en el efecto que genera sobre el agua el continuo y el pulsado.

En el continuo (izquierda) se aprecia una turbulencia única y mantenida. En el pulsado (derecha) además de la turbulencia amplia, de fondo se observan otras ondas más pequeñas sobre la principal.

 

 

 

 


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